En el “Discurso sobre el origen de la desigualdad de los hombres” Rousseau abarca un tema muy interesante el
cual quisiera abordar durante la extensión de este blog.
Es algo muy atractivo
lo que nos plantea Rousseau, dado que este escritor francés vivió antes que Darwin
y la famosa publicación de su libro “El Origen de las Especies”, por eso no se sintió
identificado con esa corriente. Fue entonces cuando tratando de explicar el
origen de la desigualdad en los hombres se encontró con un tema controversial
muy intenso.
Este tema es nada
más y nada menos que la disputa entre el hombre moderno y el hombre primitivo. Es
decir cuál de los 2 sería superior y el porqué.
Para poder
comenzar a esgrimir los argumentos a favor y en contra, es menester mencionar
que el hombre primitivo al que Rousseau se refiere es aquel estado del hombre
previo a la civilización. Entendiendo civilización como “Estadio cultural propio de las sociedades humanas más avanzadas por el
nivel de su ciencia, artes, ideas y costumbres.” (RAE), esto significa
que el hombre moderno haría su aparición en el mundo hasta que empezaron a
surgir las primeras sociedad complejas como bien podrían ser Egipto o
Mesopotamia hacia el IV milenio A.C.
aproximadamente.
Rousseau consideraba
al hombre primitivo con la concepción del “buen salvaje”, es decir, un salvaje
noble mejor que el hombre moderno, en otras palabras para Rousseau el hombre a
lo largo de su evolución en lugar de perfeccionarse se estaba degradando.
Como explicación
nos da las características físicas del hombre primitivo y como en la antigüedad
los seres humanos tenían tanto mayor fortaleza física como mayores habilidades fisiológicas,
convivían a diario con la naturaleza y de las dificultades en esa convivencia residía
su fuerza. Ahora en cambio la comodidad, la tecnología y el modo cotidiano de
vida de los seres humanos los ha debilitado fisiológicamente.
Otro ejemplo de
esto es como a través de las necesidades, el hombre primitivo desarrollaba
ciertas facultades. Una muestra de esto
es como los animales actualmente y los hombres que vivían en el estado de
naturaleza en el pasado, al momento de una enfermedad desarrollaban sin
medicamentos las curas necesarias para sanarse. Nos explica como un animal con un hueso roto
puede a través del tiempo y sin necesidad de factores exteriores a lo que su cuerpo
puede generar, desarrollaba los implementos necesarios para sanar su estructura
ósea.
Teniendo en
cuenta todas estas características nos damos cuenta de la difícil posición del
hombre moderno frente al primitivo, pues tomando en cuenta los argumentos que
nos expone Rousseau si los pusiéramos en un enfrentamiento frente a frente el
primitivo destrozaría al moderno en un abrir y cerrar de ojos.
Como ya habíamos dicho
previamente el hombre moderno se ha vuelto débil, y hay que tomar en cuenta que
al momento de escribir este Discurso, Rousseau ya se había percatado de la dirección
que iba tomando la evolución del hombre. Entonces si tomamos en cuenta que la civilización
francesa de los años 1700’s no estaba ni cerca del desarrollo tecnológico y el
notable bienestar-comodidad que este ha brindado a la sociedad actual, tendríamos
razones de sobra para preocuparnos de hacia dónde va el rumbo de la humanidad.
Pero yo difiero
con Rousseau en las conclusiones a las que él llega acerca de esta controversia
diciendo que en su opinión el hombre moderno es inferior al “salvaje noble” y
que la civilización humana está enfocando su desarrollo inevitablemente hacia
la degradación de la especie.
En mi opinión, esto
no es cierto, pues si bien si se pusiera frente a frente a un hombre moderno
contra uno primitivo el primitivo le daría una lección de vida, eso únicamente seria
en una comparación meramente fisiológica. Y para hacer una comparación completa
y por tanto más eficiente tendríamos que hacerlos competir en todos los
sentidos.
Entonces el
hombre primitivo superaría al moderno pero únicamente sin herramientas de por
medio, sin embargo no podemos negar la existencia de estas herramientas pues en
la vida cotidiana del hombre moderno son una realidad, es por esto que en un
nuevo enfrentamiento esta vez con las herramientas de por medio, el hombre
moderno no tardaría ni un instante en superar las claramente aventajadas habilidades
fisiológicas del hombre primitivo mediante un certero balazo de un moderno
fusil de asalto.
Bibliografía:
ROUSSEAU, Juan Jacobo. (1923). “Discurso sobre el origen de la desigualdad
en los hombres”, Madrid. CALPE.